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Infografía: Recursos Educativos Abiertos en la clase al revés

Desde principios del 2013 he estado trabajando en el Proyecto OER Research Hub. Con financiación de la Fundación Hewlett en EEUU estamos investigando el impacto del uso de recursos educativos abiertos (Open Educational Resources, en inglés) en la enseñanza y el aprendizaje, partiendo de once hipótesis que debemos aceptar o rebatir. El proyecto abarca un amplio abanico dentro del sector educativo, desde la educación primaria y secundaria hasta la superior, e incluso el aprendizaje informal.

Una de nuestras colaboraciones es con la Asociación de Profesores de la Clase al Revés, traducción mía y muy libre de Flipped Learning Network, que aspira a ofrecer apoyo a cualquier docente que esté interesado en darle la vuelta a la clase. Si no estáis muy puestos en este arte, echadle un ojo a mi blog de hace unos meses. En septiembre tuvimos la suerte de contar con Kari Arfstrom, directora de la asociación, en Milton Keynes, residencia oficial de la Open University. Como parte del programa de investigación al que dedicó su tiempo mientras estuvo con nosotros, trabajamos juntas en el borrador de la infografía que aparece abajo. La infografía describe algunos de los resultados de una encuesta en línea a profesores de la clase al revés  en la que les preguntamos acerca de su uso de recursos educativos abiertos (REA). La encuesta estuvo abierta durante cinco semanas entre abril y mayo de este año, tiempo suficiente para recoger datos y presentarlos en el congreso FlipCon13 que tuvo lugar en Minnesota en junio. El número total de respuestas obtenidas fue de 285, pero una vez que filtramos a los profesores que no están practicando la clase al revés ahora, los que no son de primaria o secundaria (o K12 en el sistema educativo norteamericano), los que trabajan fuera de los EEUU y los que no usan recursos educativos abiertos, nos quedamos con una muestra de 109 profesores, realmente el grupo objeto de nuestro estudio.

La definición de recursos educativos abiertos (REA) que cito en la introducción al cuestionario está tomada de la página web sobre REA de la Fundación Hewlett: “REA son recursos para la enseñanza, el aprendizaje o la investigación que residen en el dominio público o han sido publicados con una licencia de propiedad intelectual que permite que otros los utilicen y reutilicen libremente”.

Mi intención es publicar los resultados completos de la encuesta antes de finales de año, probablemente en un estilo más académico, aunque me temo que una versión en español tardará un poco más en salir. Si estáis interesados en hablar sobre educación abierta en el contexto de la clase al revés, apuntaros al grupo OpenEducation dentro de la comunidad de profesores FLN (en inglés). Además, el 8 de enero habrá un webinario para charlar de estos temas en el que cualquier persona puede participar. Ojo, también en inglés. Más información aquí.

Y finalmente las gracias más gordas a todo aquel que tuvo la paciencia de responder al cuestionario; a Kari Arfstrom, entre otras muchas cosas por ayudarme a ver los resultados desde la perspectiva de los profes al revés; y a mi hermana, Celia de los Arcos, que en realidad fue quien  entendió a la perfección lo que necesitábamos, y diseñó y creó una infografía que ha quedado mucho más bonita de lo que podíamos imaginar.

La versión en inglés de este blog y la infografía aquí.

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La clase al revés

Este blog es la traducción al español de otro que escribí allá por marzo, About flipped learning.

Imaginaros que sois profes de Química en un colegio en Colorado. Llega el viernes y le ponéis un examen a los chavales en clase, ¿qué pasa si alguien suspende? Nada, el lunes seguís adelante con el material, y el que se queda atrás, se quedó. Lo siento chaval, a ver si de aquí al próximo examen te las arreglas. Suena fatal pero no está muy lejos de la realidad, ¿no? Hace unas semanas, una desapacible mañana londinense, me senté a tomar un café no por casualidad con Jon Bergmann y Aaron Sams. A estos dos profes de Química en Colorado (no ficticios) se les ocurrió la idea de darle la vuelta a la clase. “De la enseñanza en contexto de grupo pasamos a la enseñanza en un contexto individual, ésa es la manera más fácil de explicar la clase al revés”, dice Aaron. Si grabas el contenido de tu clase en video y le pides a los chavales que lo vean en casa de deberes, entonces puedes dedicar el tiempo en el aula a actividades más prácticas. A partir de ahí casi es normal plantearse por qué razón todos tienen que hacer lo mismo el mismo día, ¿por qué no dejamos que cada alumno avance a su propio ritmo y aprenda bien una cosa antes de pasar a la siguiente? Así funciona la taxonomía de Bloom. “Cuando un chaval no entiende A, no va a ser capaz de hacer B, ni C, y D le será totalmente imposible” (…) Quien no aprueba el examen al final de cada tema, no puede seguir adelante hasta que no demuestre que lo sabe.” La idea no es novel: ya en los años 70 el intento de aplicar el aprendizaje por dominios se dio de narices contra la dificultad de tener profesores repitiendo contenidos ad infinitum y poniendo exámenes para evaluar múltiples objetivos de una sentada. Hoy en día la tecnología sí lo ha hecho posible. “Para enseñar, podemos crear videos para que los chavales los vean cuando sea, y existen sistemas de gestión del aprendizaje que pueden generar tests de forma aleatoria y hacer cosas maravillosas”.

Charlamos entonces de cómo está cambiando el papel del profesor: vivimos en una sociedad que se harta de información; una información a la que los chavales pueden acceder desde donde sea, en cualquier momento y sin ayuda de nadie. ¿Para qué necesitan al profesor?, pregunta Aaron. No para impartir contenido sino “para ayudarles a lidiar con lo que ya han aprendido y profundizar un poquito más”.

Para mí ser profesor implica ya cierta actitud para la reflexión: no se me ocurriría darle la vuelta a mi clase porque sí, sino  pendiente quizás de que algo no marcha bien, o tentada por la promesa de mejores resultados y ratos más entretenidos. Una infografía basada en una encuesta a profesores de la clase al revés habla de que el 80% han notado un cambio de actitud en los alumnos para mejor, y el 67% que las notas son más altas. ¿Es más creativo el profesor que le da la vuelta a la clase? ¿Hace por ello un mayor ejercicio de reflexión?, pregunto yo. Aaron toma la palabra: “Para estos profesores es como jugar, están disfrutando de lo que hacen; muchos nos dicen Es una manera de sentir entusiasmo por mi profesión otra vez. Se sienten regenerados, quieren ser creativos, experimentar con lo que enseñan”. La conversación de dos profesores que se sientan a hacer un video juntos es de por sí fértil; si además publican ese material en la red y abren las puertas de su clase al mundo entero, discutir la pedagogía hace que esa conversación tenga todavía más valor.

Os dejo con las palabras de Kari Arfstrom acerca de la clase al revés: “No viene de Washington, no viene de un mandamás con tres doctorados y seis libros de su puño y letra. Viene de profesores en su comunidad que por casualidad oyen hablar de esta filosofía (…). No hay nadie diciéndoles Esto es lo que tenéis que hacer en clase; es algo que los profesores quieren hacer ellos en clase”.

Imagen: CC BY Upside Down Roller Coaster by Austin Kirk